En la misma noche que se entregaron los Oscar, se emitió la season finale de la cuarta temporada de Big Love. Ha sido una temporada completamente diferente a las tres anteriores y era algo de preveer; ya que en cada temporada se explora diferentes caminos y, en el caso de esta temporada, los caminos han sido un poco caóticos. Esta entrada está libre de spoilers salvo en unas palabras en donde indico lo contrario.
Lo que mejor define esta recién finalizada temporada son los cambios y transiciones. Por un lado están los cambios y transiciones que experimentan sus personajes a lo largo de los 9 episodios que la forman y por otro lado están los que experimenta la propia serie en sí comenzando por un nuevo opening totalmente diferente al que nos tenía acostumbrados. Primer shock que nos encontramos.
Nunca antes me había topado con una serie de la HBO en la que se cambie la cabecera tras varias temporadas en antena, y es más, el canal se caracteriza por mantener a las series con los mismos openings temporada tras temporada. Desconozco si Big Love fue la excepción que confirma la regla o esto mismo ya ha sucedido con otras series del canal, pero yo por lo menos no tengo constancia. ¿Y entonces por qué cambiarlo a estas alturas? Porque en este momento los personajes se sienten perdidos y empiezan a tambalearse y cuestionar varios aspectos de sus vidas que se daban por sentados. Se sienten como si se estuviesen precipitando al vacío mientras luchan con todas sus fuerzas por salir a flote. Así se entiende la promo (y sus diversas variantes centadas en cada uno de los cuatro personajes principales) que sacaron antes de estrenar la temporada y así se entiende el nuevo opening, practicamente igual a la promo pero con una diferente sintonía. Ahora los Beach Boys dejaron de ser los encargados de dar comienzo a cada uno de los episodios y cedieron su puesto a “Home”, uno de los mayores éxitos de un grupo británico llamado Engineers. El resultado final de todo lo que he dicho se resumen en esta nueva cabecera, muy acorde con la temática de la temporada.
He hecho bastante hincapié en el nuevo opening porque creo que un cambio muy significativo en la temporada y no sólo por el hecho de lavar la imagen de la serie, si no por su propio significado y por el momento en el que sucede. Pero dejando de lado el tema y centrándonos más bien en las propias tramas de la temporada, en estos últimos episodios nos hemos encontrado con dos cosas: por una parte se han introducido historias muy interesantes que han aportado mucho a la serie y, por otro lado, han empezado a cobrar importancia algunas tramas que claramente sobraban e incluso se llegaron hacer pesadas y de lo más aburridas. Big Love nunca me había llegado aburrir hasta ahora. Pero por suerte el balance entre ambas historias (interesantes vs. no interesantes) fue positivo y bien llevado, con lo que algunos episodios pueden dejar un sabor de boca un tanto amargo pero otros lo compensan con creces.
Me ha gustado mucho ver la introducción del tema de la homosexualidad tratado dentro del ámbito mormón. Este fue uno de los temas que más ampollas levantaron antes y durante la emisión de la temporada entre varios grupos religiosos que no dudaron en censurar al canal y a la serie. A mi modo de ver se desarrolló de una forma muy interesante pero tocándolo de una forma bastante superficial y con un final un tanto abrupto. Creo que podía haber dado mucho más de sí y me dejó con la sensación de que tiraron por la borda uno de los puntos fuertes de la temporada y se pasaron a centrar en algo que no conseguía despertar mi interés [SPOILER] y es la carrera política de Bill [FIN SPOILER]. Pese a que le quisieron dar un gran protagonismo, sobre todo durante la primera recta de temporada, me pareció una de las trama prescindible, sacada de la manga y que en realidad no aporta nada a la serie pero que reconozco que dio pie al inicio de un fantástico camino que se explorará en la siguiente temporada y al nacimiento de un gran personaje interpretado por Sissy Spacek, que al principio parece metido por los pelos pero que poco a poco consigue abrirse camino y hacerse notar. La escena final de “End Of Days“, el episodio que cierra la cuarta temporada, es de las que hacen historia y ahí si que me quito el sombrero por la brillante forma en la que se retrató toda esa situación caótica que lleva a los personajes a ese preciso momento.

Otro de los grandes cambios de la temporada que se anunció a bombo y platillo era la salida de la serie de Amanda Seyfried, la actriz que interpretaba a la hija mayor de los Henrickson, para dedicarse a su carrera en el mundo del cine. La era de la información tiene sus desventajas y los que leemos blogs y webs de series sabíamos que la salida se iba a producir en el octavo episodio de la temporada y para ser un acontecimiento tan anunciado, da la sensación de que fue escrito de un día para otro. Sí, la última escena del personaje de Sarah es preciosa y emotivia pero eso no quita que toda la situación en sí sea precipitada. Pero la salida de Seyfried y los fichajes de Spacek y del trotaseries Zeljko Ivanek, al que ya vimos en algún episodio de la tercera temporada (por cierto, impresionante papel que realiza), no fueron las únicas novedades entre el reparto ya que en esta temporada también tuvo lugar algo que no me gusta nada: que una nueva cara se meta en la piel de un viejo personaje. Y en este caso la actriz Jolean Wejbe, la que dio vida a la pequeña Tancy Henrickson en las primeras tres temporadas, fue sustituida por la nueva y mucho más experimentada Bella Thorne. Como digo no es algo que me agrade, cuando te haces con una cara es difícil sustituirla, pero he de decir que me ha gustado este recast y hasta lo he encontrado bastante acertado. Que no sirva de precedente.
En resumidas cuentas, hemos tenido una temporada clave para la serie que por desgracia no ha estado al nivel de las tres anteriores. No digo que haya sido mala porque tiene muchos puntos positivos, pero si que me parece que se les fue un poco la mano en algunos aspectos. Sea como fuese, se las arreglaron para prepararnos de cara a una interesantísima quinta temporada que promete indagar y revolver los cimientos de los Henrickson de una manera que no hemos visto hasta el momento.
¿Lo mejor de la temporada? Nicki, Nicki y Nicki.

Nip/Tuck comenzó muy fuerte, con una brillante primera temporada que ganó el Globo de Oro a mejor serie de drama y establecía a la perfección las bases y principios de lo que era e iba a ser la serie en un futuro. Simplemente en el episodio piloto, tenemos varias escenas en las que Ryan Murphy muestra claramente el alma y esencia de la serie; ya sea en una 

Sin embargo, en The Pacific la experiencia bélica se centra en tres personajes: Robert Leckie (James Badge Dale, al que los fans de 24 recordarán por su papel como Chase Edmunds en la tercera temporada), John Basilone (Jon Seda, al que ahora mismo recuerdo como uno de los protagonistas de Undercover, la serie que Antena 3 vendió en su momento como sustituta de 24 y por la que pululan caras hoy mucho más conocidas como Vera Farmiga) y Eugene Sledge (Joseph Mazzello, que en su día fue el chaval de Parque Jurásico). Este punto se ha aprovechado para agilizar notablemente la aparición de la guerra en la serie: Antes de acabar el piloto ya vemos la primera gran masacre (una genialidad la escena en la que se traslada al espectador la sensación de desorientación que padecen los soldados cuando toca abrir fuego) o se nos relativiza el carácter heroico de los soldados como grupo. Además, han aprovechado muy convenientemente el hecho de estar basada en varias novelas, ya que de entrada nos e quiere profundizar en exceso en los tres protagonistas, sino que el primer episodio se centra más en Leckie y el título, que puede leerse en imdb, del segundo de ellos parece dejar claro que será el momento de contarnos más detalles sobre Basilone.



Cada nuevo episodio se hacía interminable y no me aportaba absolutamente nada, pero tuve paciencia y aguanté. Aguanté porque entre tanto episodio prescindible, de vez en cuando, veíamos alguno entretenido y pronto supimos de la cancelación definitiva después de los 13 episodios encargados para la nueva temporada. Recuerdo que después de ver (en mi caso más bien aguantar hasta) el episodio 2×08 A Love Supreme comenté en twitter que si la serie no estuviese cancelada la abandonaba de una vez por todas porque, no sólo me aburría soberanamente, sino que también era obvio que llegados a este punto no iba a mejorar ni iba a darnos lo que estábamos esperando. Pero me equivoqué y tuve que rectificar mis palabras después de ver los episodios 2×09 Stop-Loss y 2×10 The Atic. Impresionantes. Por fín Dollhouse estaba siendo todo lo que esperaba de ella. Pero canté victoria antes de lo previsto porque los restantes tres episodios de la temporada (en especial los dos últimos) volvieron a ser bastantes aburridos y soporíferos. Y mejor ya no hablo del final de la serie, el esperadísimo Epitaph 2: The Return, un episodio que calificaría no sólo de aburrido sino de un sinsentido con momentos completamente absurdos y un punto y final de serie que deja mucho que desear.

Teniendo a la protagonista que tiene, es de suponer que nos vamos encontrar con una gran variedad de escenas sexuales y fetichismos de todo tipo pero casi siempre rodadas desde un punto de vista que aporta bastante humor a la escena o al momento en cuestión. Pero no sólo por ver a Billie Piper en estas situaciones merece la pena darle una oportunidad a esta serie británica original del canal ITV y que en USA emite Showtime, sino porque
No hace falta ver la serie para saber que uno de sus puntos fuertes es la ambientación y el vestuario, cuidados hasta el más minúsculo detalle. Si a esto le sumamos la situleza que caracteriza los guiones de Mad Men combinada con el arte de contar a través de miradas, gestos o incluso objetos tenemos una serie en la que, por ejemplo, un traje o vestido de un personaje nos refleja su estado de ánimo o su personalidad. No hay que darle demasiadas vueltas a la cabeza para darse cuenta de que cada personaje se viste entre una misma gama de colores que reflejan sus sentimientos: a Betty siempre la veremos vestida con tonos pastel (un personaje discreto y dulce), a Joan con tonos vivos como los rojos o naranjas (un personale “explosivo”). En palabras de los propios actores “el ponerte el traje ya es la mitad de tu papel“. Si os interesa este tema, os podéis pasar por la



























































