Estas últimas semanas comenté por encima mis impresiones de los episodios que iba viendo de Damages y en un par de ocasiones también matizé que la verdad no importa mucho lo que vayas pensando a lo largo de los episodios, ya que todo lo que crees se vendrá abajo en el desenlace de la temporada. Por tanto, la valoración de esta serie se tiene que hacer al final de la temporada, cuando tenemos los verdaderos detalles de la trama. Así nos lo han mostrado en su primera temporada, lo han vuelto a hacer en la segunda y lo seguirán haciendo en futuras temporadas teniendo siempre presente una frase que se repite en varias ocasiones a lo largo de los episodios: no te fies de nadie porque nada es lo que parece. Y así fue, lo han vuelto a conseguir. Los guionistas nos han tenido engañados 13 semanas, hasta meternos la verdad en el brillante último episodio de la temporada.
En terminos generales la temporada me ha gustado mucho pero diría que menos que la anterior. No sé si fue que el caso central de la no me llegó a enganchar desde el principio, como sí pasó en la primera temporada, y no fue hasta el octavo episodio cuando comenzé a vislumbrar la grandeza que podía llegar alcanzar esta temporada. A partir de ahí tuvimos una maravilla de episodio tras otro hasta llegar a un desenlace que te deja sin aliento durante toda su duración. Pero no creais que se atan todos los cabos sueltos en el final. Es evidente que algunas tramas se cierran pero se abren otras muchas y muy interesantes para la tercera temporada.
Si una de las cosas que caracterizó la primera temporada fue el extraordinario elenco de la serie, en la segunda, este aspecto está todavía más remarcado con las nuevas incorporaciones: Marcia Gay Harden, William Hurt, John Doman, Timothy Olyphant y Clarke Peters. Todos ellos hacen unos papeles inmejorables y junto al resto del reparto, hacen que ver Damages sea una experiencia única en la televisión. El caso es que uno puede llegar a pensar que con semejante repertorio de actores juntos en una misma serie, muy facilmente alguna de las nuevas incorporaciones puede hacer sombra al elenco principal pero ni mucho menos llega a suceder. Glenn Close vuelve a regalarnos una interpretación merecedora de un nuevo Emmy, al igual que la de sus colegas Rose Byrne (si me gustó en la primera temporada en ésta
todavía más), Ted Danson o Tate Donovan por citar alguno.
La impresión que nos queda después de haber visto la temporada es la de reafirmarnos lo que pensamos con la primera: estamos, sin lugar a dudas, ante una de las mejores series que se hacen en la actualidad. Pero si eres de los que abandona una serie a la primera de cambio, no emitas jucios precipitados con Damages si al terminar un par de episodios no te han gustado todo lo que esperabas y pienses que la serie se debería de haber quedado en su primera temporada, porque no es así. Te garantizo que si el final de la primera temporada te sorprendió, el de la segunda no se queda atrás.
Es un placer ver series de tan gran calidad como lo es Damages y que demuestran que, aunque muchas de las grandes joyas de la televisión ya están hechas, hoy en día se continúan realizando series que pasarán a la posteridad como grandes clásicos.














mayo 6th, 2009 at 3:26
De verdad esta genial esta serie Damages tanto la primera como la segunda temporada espero con ansia la tercera y por que no 4a y 5a vale la pena varias temporadas como otras series que hay que ha habido hasta 8 temporadas y que son diferentes historias en cada capitulo. En Damages es como una telenovea (soap Opera) que te mantiene interesado desde el primer capítulo hasta el final. Bravo por todos los que participan en ella escritores, ambientadores, maquillistas, los del vestuario y los actores que les dan vida a todos los personajes. Todos ellos dignos de volver a ganar un Emmy