
Hasta hace poco una de mis principales series pendientes era Mad Men. Basicamente nunca me había puesto con ella por simple pereza después de leer casi el mismo número de críticas en las que alababan todos y cada uno de sus aspectos frente a las que tachaban la serie de lenta, densa y aburrida. No podía ignorar las recomendaciones de Cris (que entrarían en el primer grupo de críticas) y aprovechando una de las grandes ofertas de Amazon, me hice con la primera temporada para comprobar por mí mismo si realmente el título de “una de las mejores series de drama de la historia” hacía honores a la producción. Y vaya si los hace.
Mad Men es una serie que transcurre a principios de la década de 1960 y se centra en la historia de los hombre que crearon los sueños terrenales de los americanos de la época. En 1960 la profesión de la publicidad se consideraba una de las más glamorosas y elegantes de la época y los “mad men” — término con el que se conocían a los hombres neoyorquinos que se dedicaban al mundo de la publicidad — ocupaban los puestos más altos de la sociedad.
Los 60 fueron unos años de grandes cambios, tanto políticos como en la sociedad del momento y todos estos cambios se ven reflejados en las tramas de la serie, junto al siempre presente machismo de aquel entonces. Mad Men transmite perfectamente lo que supuso esta época y las distintas jerarquías en las que se dividía la sociedad, todo ello es posible gracias a unos impecables guiones y unos brillantes personajes. De entrada, uno puede pensar que al desarrollarse la serie en una década como la de los 60, los personajes femenimos van a quedar eclipsados por los masculinos y ni mucho menos es así. Los personajes femeninos se llegan a convertir en los favoritos del espectador y a través de los cuales tres diferentes mujeres (Betty, Joan y Peggy) representan tres personalidades completamente diferentes pero con una increíble gran fortaleza en común: tenemos a la perfecta ama de casa y mujer florero (Betty Draper), la sumisa y sometida mujer trabajadora (Joan Holloway) y la mujer luchadora que se abre camino por sus propios méritos en un mundo dominado exclusivamente por los hombres (Peggy Olson). En cuanto a los personajes masculimos el indiscutible protagonistas es el ambiguo y todopoderoso Don Draper, al que no sabes si odiar o amar. El resto se mueven más o menos en un mismo plano en el que quizá sobresale el joven, arrogante y ambicioso Pete Campbell. Hablando de los personajes y de la sociedad de la epoca también me gustaría resaltar el papel de Salvatore Romano, un claro homosexual (con mujer y todo) que vive en su propia mentira incapaz de reconocer sus verdaderos sentimientos.

Indiscutiblemente Mad Men es una serie de personajes. No tenemos cliffhangers ni giros de trama en la historia, sino el día a día de una serie de individuos en una epoca tan cambiante como los 60; de ahí proceden las críticas en las que tachan la serie de lenta o aburrida. El ritmo me recordó mucho al de series de la HBO y personalmente en ningun momento la encontré ni aburrida ni vacía de trama, más bien todo lo contrario. No hay serie tan bien escrita y cuidada como Mad Men. Hasta el más mínimo detalle en la serie está estudiado minuciosamente, desde la impoluta ambientación pasando por la vestimenta, la música o la forma en la que está rodada. Tan sólo por el deleite visual que supone ver esta serie merece darle una oportunidad.
A lo largo de las dos temporadas hemos presenciado momentos de una belleza a la que practicamente ninguna serie,
salvo excepciones, es capaz de llegar. Uno de estos momentos (por poner un ejemplo) corresponde a una escena del episodio final de la primera temporada. Una vez que ves “el carrusel” es imposible no caer rendido ante esta serie (el video de la escena no se puede insertar en la entrada pero podéis verlo a través del enlace anterior). A pesar de que la escena es del final de la primera temporada no considero que tenga spoilers, el problema es que sin ver la serie no se llega a entender el momento pero de todas formas merece la pena verlo.
Esta misma noche se estrena la tercera temporada en AMC y aprovecho el momento para recomendar Mad Men encarecidamente una vez más. Si eres un amante de las series, como mínimo, tienes que darle una oportunidad y no abandonarla a los pocos episodios ya que Mad Men es una serie que va creciendo poquito a poco,. No digo que se convierta en tu serie favorita (a mí me encanta pero entiendo que es una serie “difícil” y puede saturar) pero seguro que consigue hacerse con un lugar importante dentro de tus imprescindibles.
Como dicen en Sterling Cooper: “No importa lo que seas. Lo importante es como lo vendas“.













agosto 16th, 2009 at 18:07
No se si es casual o intencionado, pero últimamente acabas temporadas atrasadas a pocos días de empezar las nuevas en tv. Ahora Mad Men, en pocos días Bones….
No me llama mucho, tiene pinta de ser elnta, pero quién sabe. Ta vez algún día…
agosto 16th, 2009 at 23:03
Pues tu lo has vendido muy bien, la daré una segunda oportunidad tarde o temprano.
agosto 17th, 2009 at 0:01
Yo me uno a tus recomendaciones. Es de esas series en las que cuesta entrar en su “tempo”, como en “In Treatment”. Pero una vez que conectas, la serie te seduce y te lleva por sus ambiguos pasillos, la complejidad de sus personajes y, sobre todo, su tristeza. Mad Men= Sad Men. El ejemplo que pones del final de la primera temporada lo expresa muy bien…
Por esa razón creo que la segunda temporada se disfruta más que la primera: uno ya está acostumbrado a sus elipsis e implícitos y está más hecho al ambiente de Stirling Cooper. Lo único que me gustó menos fue el final de la segunda: me pareció algo excesiva la “huida” de Draper. El resto, como muy bien escribes, impecable.
agosto 17th, 2009 at 10:39
Prácticamente lo has dicho todo :)
Yo me quedo con dos cosas. Una es, sin duda, las mujeres de que hay detrás de los Mad Men. Qué colección de mujeres, madre mía ;)
Y la segunda es la puesta en escena. El guion es bueno, los personajes estan bien y todo lo que quieras decir… pero esa puesta en escena tan maravillosa… Muchas veces me parece tal coreografía que me fascina.. es una habilidad impresionante. Y luego claro, cómo cuidan hasta el más mínimo detalle. Estoy segura que hasta tienen un “coach” de fumar. Fuman tan bien! xD
agosto 17th, 2009 at 17:49
Me encanta.
Me costó incarle el diente porque al principio la encontraba insultantemente machista… luego te das cuenta que va con la época. El final de la primera temporada, con el Carrousel es de una belleza apabullante, creo que después de acabar el capítulo volvía atrás para verla otra vez… y otra… y otra…
agosto 17th, 2009 at 17:52
@Carlos que terminase de ver la segunda temporada de Mad Men antes de estrenarse la tercera fue una pura coincidencia. Me puse con la serie en junio (sino recuerdo mal) y devoré la temporada en nada y claro, luego aproveche que el DVD de la segunda se puso a la venta en julio y curiosamente lo rebajaron a los pocos dias. Asi que como ves, fue un cúmulo de casualidades (afortunadas casualidades) :D
Es una pena que no te llame mucho porque Mad Men merece muchisimo la pena.
@Kratos me alegra leer eso ;) La primera temporada se disfruta mucho a partir de la segunda mitad (la primera está genial pero todavía no te has metido en el mundo “Mad men”. A partir de ahi es sentarse a disfrutar y maravillarte :)
@Nahum me encanta esa reflexión tuya de Mad Men=Sad Men porque es totalmente cierta. Estoy contigo en lo de que la huida de Don en la segunda temporada es un poco extraña… pero en términos generales a mi me encantó toda la temporada y tines razón en que se disfruta más que la anterior.
@Adri las mujeres Mad Men son auténticas diosas!!! :D Coincido contigo en que la puesta en escena parece casi orquestada… Es increible!! Y lo del “coach” fumador me encanta xD y nos reimos pero seguramente que lo tienen porque esa forma de fumar tan glamurosa no es innata xD