
Tenía pendiente desde hace bastante tiempo dedicar una entrada en condiciones a una de mis series favoritas de la actualidad y aprovechando que terminé de ver la tercera temporada hace unos días y la cuarta está a punto de estrenarse, no podía dejar pasar la oportunidad de recomendarla por todo lo alto. Y, ¿qué mejor forma de recomendar una serie que aportando razones para verla? Sin spoilers.
Hay infinitas razones por las que todo el mundo debería de seguir esta serie producida por el oscarizado Tom Hanks, pero en esta entrada me remitiré simplemente a cinco de las más básicas y que hacen de Big Love una GRAN serie por…
Su originalidad y desarrollo en el planteamiento.
La serie se centra en las vivencias de una familia mormona fundamentalista que practica la poligamia, pero hay que aclarar que no es lo que parece a primera vista. No niego que la religión es un aspecto onnipresente en la serie y de gran importancia, pero Big Love no es una serie sobre religión sino sobre las relaciones personales y las emociones que implican. Cualquier relación de pareja o familiar es complicada de por sí pero, ¿y si en lugar de una mujer tienes tres y en lugar de una parejita de hijos tienes ocho? Aparentemente sería un total y completo caos, pero la familia Henrickson se las va arreglando para intentar sobrellevarlo con éxito, aunque algunas veces no lo consigan del todo.
En la serie se le saca todo el partido a esta curiosa unión familiar y al contrario de lo que se pueda pensar, la familia está envuelta continuamente en situaciones cómicas y absurdas casi siempre derivadas de alguna rencilla o problema entre las tres esposas. No es una serie morbosa sobre un matrimonio plural, sino que el tema de la poligamia se trata de una forma muy natural y sorprendente y en ningún momento se posiciona ni a favor ni en contra; simplemente nos narra una historia y nosotros decidimos en qué bando nos posicionamos. Aunque lleve el casi siempre polémico sello de la HBO, no esperes encontrarte con un ménage à trois ni nada parecido porque Big Love no va por ese camino.
Las tres esposas.
Barb, Nicki y Margene son el alma de la serie. Son totalmente opuestas pero se complementan a la perfección. Sienten un amor incondicional entre ellas y hacia su marido Bill.

Barb Henrickson (Jeanne Tripplehorn) es la primera esposa de Bill y la única legal. Es la encargada de organizar la “agenda” de las esposas y de poner orden en la familia. Comprensiva, valiente, buena madre y buena esposa/hermana-esposa. Barb es un claro ejemplo de mujer coraje.
Nicolette Grant (una fantástica Cloë Sevigny), más conocida como Nicki, es la segunda esposa y la más atípica y rara. Es la hija del profeta de Juniper Creek, una comunidad mormona que practica el matrimonio plural y en la que nació Bill. Es el personaje más complicado y difícil de definir. En una escena la puedes amar, mientras que en la siguiente la puedes odiar con todas tus fuerzas. No tiene miedo de decir lo que piensa en todo momento ni de enfrentarse a nadie. Es una ferviente creyente y practicamente del Principio y el personaje más asombroso de la serie: nunca sabes por dónde puede salir.
Margene Heffman (Ginnifer Goodwin), la tercera esposa y la más joven de todas. Es alegre, vital, inocente, divertida y siempre tiene una sonrisa en la cara. Al ser la última esposa en entrar en la familia, en ocasiones se siente desplazada y excluida del matrimonio. Dada su juventud, tiene la impresión de que sus hermanas-esposas no la toman muy en serio. Es la más irresponsable de las tres y siempre termina dejándose llevar por sus impulsos.
El malo malísimo.
Pocos personajes de series crean tanta repulsión en el espectador como lo hace Roman Grant (Harry Dean Stanton), el profeta de Juniper Creek. Aunque esté casado con una de sus hijas, Roman no duda en hacer la vida imposible a Bill y a los Henrickson. Es un personaje odioso que pone los pelos de punta sólo con aparecer en pantalla, pero por mucho que nos pese ofrece muchísimo juego y sin él la serie no sería lo mismo. Lo odiaremos con todas nuestras fuerzas y nos revolverá el estómago cada vez que lo vemos, pero es una pieza fundamental en el universo Big Love.
Dotar de gran protagonismo a los personajes secundarios.
El abanico de personajes secundarios presentes en esta serie es de suma importancia. Todos ellos están perfectamente definidos y juegan un papel importante en la serie a través de interesantes y retorcidas historias paralelas que generalmente suelen terminar solapándose con la trama central de la temporada.
No andarse con rodeos a la hora de entrar en materia.
No se puede decir que Big Love sea una serie lenta. El episodio piloto comienza adentrándonos en la vida de la familia Henrickson ya formada y al completo. No se pierde el tiempo en explicarnos cómo Bill y Barb deciden dar el paso a la poligamia o cómo conocen a las otras dos esposas ya que desde el minuto cero, Bill ya tiene a sus tres esposas y sus correspondientes hijos. A lo largo de los episodios vamos conociendo todos los detalles sobre el pasado de la familia y sobre cómo se formó, pero no es algo que tenga demasiada importancia en la historia. Lo que de verdad nos importa es el presente y no los cabos sueltos del pasado. Esto quiere decir que desde el primer episodio tenemos acción en la serie.
Y podría seguir enumerando razones como su cuidada producción y música, su maravillosa cabecera, todo su excepcional elenco de actores que realiza un trabajo digno de ver o sus inteligentes guiones capaces de llevarnos desde una gran carcajada hasta la más pura tensión y suspense, entre otras muchas grandes cualidades de la serie.
En resumidas cuentas: Big Love es la mejor serie que está emitiendo actualmente la HBO y una de las grandes dentro de la historia del canal. Es divertida, inteligente, irónica, retorcida, sorprendente y maravillosa y, con todo esto, es una serie que pasa muy desapercibida entre el público. Como se suele decir en estos casos y en este en concreto tiene más sentido que nunca, Big Love es esa GRAN serie que te estás perdiendo y deberías de estar viendo.
God only knows what I’d be without… Big Love.