
Creo que todos los que hemos visto el piloto de How To Make It in America estábamos esperando el segundo episodio antes de ponernos a opinar sobre ella, para tener un poco más de idea de por dónde podría encaminarse y, de momento, lo que he visto me ha gustado lo suficiente como para hacerle un hueco a esta nueva serie de la HBO estrenada el pasado 14 de febrero.
No puedo decir que esperaba esta serie con ganas porque no es verdad. De hecho ni siquiera estaba dentro de mis planes ver el episodio piloto pero tratándose de un producto de la HBO, como mínimo, hay que concederle el beneficio de la duda y eso fue lo que hice. ¿Con qué me encontré? Con una serie que nos la quieren vender como “comedia” pero es una dramedia pura y dura. Es decir, una serie que se mueve más bien dentro del drama pero a la vez tiene momentos cómicos que consiguen sacarnos una sonrisa. Una sonrisa, no una carcajada.
El piloto en sí es un episodio bastante correcto pero nada destacable que sirve meramente de introducción de personajes. No nos aventura demasiado los caminos ni el tono que puede tomar la serie a lo largo de la temporada pero sí que nos deja claro el espíritu que va a tener. Con tan sólo ver el opening nos damos cuenta de que se trata de una serie muy dinámica y enérgica con una realización impecable y una música de lo más acertada y realmente eso es lo que es. Y hablando del opening, no puedo dejar pasar la oportunidad de incluirlo en esta entrada ya que se trata de una de las mejores cabeceras que he visto desde que True Blood nos dejó alucinados (a la vez que asqueados) con la suya la pasada temporada.
Precisamente la realización y estética de la que hablo son uno de los mayores logros de How To Make It in America. Ese retrato que se hace de la ciudad de Nueva York, alejado del aire glamuroso con el que solemos asociar la Gran Manzana y que incluso en ocasiones nos recuerda más a un documental que a una serie (en especial en las fantásticas cortinillas que encadenan las escenas). Para mí, ha sido lo que más me ha enganchado.
Como bien comenta Adri en su blog, los personajes son puro esteriotipo pero funcionan muy bien en sus respectivos roles y consiguen simpatizar rapidamente con el espectador (por lo menos los dos principales porque algunos secundarios todavía no tuvieron practicamente casi ningún protagonismo). No es que su historia nos importe demasiado, pero al igual que el ritmo de la serie, tienen un feeling que nos engancha y atrapa mientras nos vamos perdiendo por los rincones de la ciudad que nunca duerme.
Desde las primeras promos se quiso dar la impresión de que How To Make It in America es una Entourage en Nueva York pero con el mundo de la moda de fondo. No soy el más indicado para afirmar lo que voy a decir (más que nada porque de Entourage no he visto más que un par de episodios al azar en televisión) pero en lo que he visto, las dos series no tienen nada que ver la una con la otra. Las similitudes terminan con los productores que comparten ambas. Nada más. No te acerques a ella pensando que te vas a encontrar con una versión neoyorkina de Ari Gold porque más bien es todo lo opuesto. Te encontrarás con un grupo de jóvenes al final de la veintena y que todavía no sabe qué hacer con su vida ni cómo encaminarla.
Con todas las esperadísimas series que está a punto de estrenar la HBO, How To Make It in America no va a revolucionar la temporada televisiva ni creo que lo prentenda. Pero lo que está claro es que aquí hay mucho potencial por desarrollar y unido a todo lo que he dicho, hacen de ésta una serie digna de un voto de confianza por nuestra parte. Personalmente, creo que va a merecer la pena y, por lo que veo, tanto Adri como Alex están conmigo.



Cada nuevo episodio se hacía interminable y no me aportaba absolutamente nada, pero tuve paciencia y aguanté. Aguanté porque entre tanto episodio prescindible, de vez en cuando, veíamos alguno entretenido y pronto supimos de la cancelación definitiva después de los 13 episodios encargados para la nueva temporada. Recuerdo que después de ver (en mi caso más bien aguantar hasta) el episodio 2×08 A Love Supreme comenté en twitter que si la serie no estuviese cancelada la abandonaba de una vez por todas porque, no sólo me aburría soberanamente, sino que también era obvio que llegados a este punto no iba a mejorar ni iba a darnos lo que estábamos esperando. Pero me equivoqué y tuve que rectificar mis palabras después de ver los episodios 2×09 Stop-Loss y 2×10 The Atic. Impresionantes. Por fín Dollhouse estaba siendo todo lo que esperaba de ella. Pero canté victoria antes de lo previsto porque los restantes tres episodios de la temporada (en especial los dos últimos) volvieron a ser bastantes aburridos y soporíferos. Y mejor ya no hablo del final de la serie, el esperadísimo Epitaph 2: The Return, un episodio que calificaría no sólo de aburrido sino de un sinsentido con momentos completamente absurdos y un punto y final de serie que deja mucho que desear.

Teniendo a la protagonista que tiene, es de suponer que nos vamos encontrar con una gran variedad de escenas sexuales y fetichismos de todo tipo pero casi siempre rodadas desde un punto de vista que aporta bastante humor a la escena o al momento en cuestión. Pero no sólo por ver a Billie Piper en estas situaciones merece la pena darle una oportunidad a esta serie británica original del canal ITV y que en USA emite Showtime, sino porque 

























































