Es complicado escribir sobre algunas series por la imposibilidad de transmitir en palabras la grandiosidad que llegan a alcanzar y Deadwood es una de esas series. A lo largo de este último mes he venido comentando mis impresiones sobre esta serie en las entradas semanales de “Mi dosís de seriéina” y ahora que he terminado de ver sus 36 episodios (divididos en 3 temporadas de 12 episodios cada una) me gustaría echar la vista atrás y hacer un balance general.

La serie comienza en 1876, situándonos en pleno salvaje oeste en una época en la que la fiebre del oro controla la vida de norteamerica. Esta fiebre del oro es lo que impulsa y atrae a todo tipo de personas desde empresarios hasta bandidos, antiguos soldados, pistoleros, putas, chinos y un sin fin de personajes a asentarse en el lugar buscando la oportunidad de amasar su propia fortuna. De esta manera se funda un campamento que queda al margen de toda ley y al que se le dá el nombre de Deadwood.
A lo largo de sus tres temporadas se nos muestra de una manera realista y nunca vista en televisión (o cine), sin ningún tipo de tapujos o censura, el día a día del campamento y de sus lugareños. Sobra decir que, por consiguiente, estamos hablando de una serie muy dura de ver y no apta para cualquier estómago (me atrevería a decir que las escenas más crudas de una serie las he visto en ésta). En Deadwood no hay malos ni hay buenos, sólo hay personas que intentan sobrevivir cada día de la mejor manera que pueden entre la suciedad del lugar (magistralmente retratada), el juego, las drogas, el alcohol y las prostitutas de los diferentes salones. No es de extrañar que bajo estas circunstancias cualquier inocente gesto sea el desecadente de una dura pelea o un asesinato. Así es Deadwood y así lo retrata brillantemente David Milch, el creador y guionista de la serie, ayudándose de una impoluta puesta en escena y de un conjunto de actores que bordan sus papeles.
Como ya he dicho en anteriores entradas, el reparto es uno de los puntos clave de la serie y a mí me ha fascinado por completo. Lo bien construidos e interpretados que están cada uno de los personajes que aparecen en pantalla hace que te enamores de ellos en el momento, aunque algunos transmitan sentimientos completamente opuestos. La mayor parte de estos personajes son reales, personas que vivieron y murieron en el poblado de Dakota del Sur a finales del siglo XIX, al igual que los acontecimientos narrados en la serie que se entremezclan entre realidad y ficción.
Por desgracia en mayo de 2006, cuando se estaba emitiendo su tercera temporada, la HBO canceló la producción de la serie dejando la historia sin cerrar y con un final abierto. Meses más tarde el propio creador, David Milch, comunicó que Deadwood iba a tener su final en dos películas de 2 horas de duración cada una; asegurando incluso que tenía el guión escrito y a los actores contratados. Sin conocerse la razón, el proyecto no ha salido para adelante y lo más cerca que estamos de un “final” para la serie es lo que nos cuenta Milch en The Meaning of Endings: David Milch on the conclusion of Deadwood, uno de los extras incluidos en la caja americana con la serie completa en DVD editada a finales del año pasado. De esta caja hablaré largo y tendido en uno de nuestros Análisis DVD, pero como poseedor de la misma, tras ver dicho documental, tengo que decir que la conclusión de Milch sabe a muy poco. En el documental (de unos 20 minutos de duración) Milch va paseando por los desnudos decorados de la serie mientras nos cuenta algunas historias que tenía pensadas para la cuarta temporada, aunque él mismo reconoce que una serie como esta es imposible que tenga un final cerrado. Lo que sí puede tener final son algunos de los acontecimientos narrados en la serie y sucedidos dentro de un período de tiempo determinado pero al estar tratando sobre la vida en un poblado, y citando a Milch, ¿cómo se le puede poner punto y final a eso?
AVISO, las siguientes líneas de este párrafo son contenido spoiler para todo aquel que no haya visto la serie. Si no la has visto, salta al siguiente párrafo.
Inicio Spoiler.En la cuarta temporada iba a tener lugar un enorme incendio que iba a destruir gran parte del campamento. Realmente este incendio tuvo lugar en Deadwood y en él se quemó más del 95% del poblado, incluida la taberma de Sweareguen, que posterior reconstruyó de sus cenizas. Además también iban a llegar nuevos personajes, como un entendido tanto en temas de medicina como en técnicas de curación usadas por los indios. Este nuevo “médico” iba a realizar su primera aparición a lo largo de la tercera temporada, concretamente iba a ser el encargado de alivar los dolores de espalda de George Hearst, pero al cancelarse la producción de una nueva temporada, esta trama la pasó a ocupar el personaje de Jack Langrishe. Fin Spoiler.
Por razones que ya he citado a lo largo de esta entrada, Deadwood no es una serie destinada para grandes masas. Una de las razones por la que no pueda gustar es por su ritmo. Personalmente en ningún momento me ha parecido lento (aunque sí algo pausado en ciertos episodios del comienzo de la tercera temporada, pero se recompensa con la excitante y taquicárdica recta final de la serie), pero comprendo que mucha gente pueda pensar que lo es. Con esto, lo único que quiero decir, es que recomiendo con todas mis fuerzas ver esta serie y a mi modo de ver tiene que figurar en el listado obligatorio de todo seriéfilo, pero también remarco el hecho de que no es una serie que guste facilmente a cualquiera por su dureza, realismo y digamos “curioso ritmo”. Eso sí, que nadie dude ni un segundo en verla en versión original porque no concibo otra forma de verla para llegar a apreciarla plenamente.
No hay mejor forma para poner punto y final a esta entrada que imágenes de la propia serie, desde su maravilloso opening hasta los preciosos posters e imágenes promocionales de las tres temporadas (un total de 43 fotos en UHQ) y unos videos en donde se recogen algunos de los momentos más memorables de la serie junto a alguno de los más graciosos.
Y ahora, como se dice en Deadwood,Get the fuck out of here! Read the rest of this entry »